jueves, 19 de abril de 2018

Ana Castro y "Vértices"

El pasado 17 de marzo, Ana Castro publicaba en el semanario La Comarca un artículo titulado "La llegada de los nuevos padres", entre cuyos hilos se hace referencia a mis Vértices. Vaya desde aquí mi gratitud por su generosa lectura.
Durante la entrega el pasado domingo 8 de abril del Premio Solienses a Ana por El cuadro del dolor, hubo muchos momentos mágicos entre la luz y los muros de Pedrique. De todos esos instantes, en mi retina quedará el encuentro de Ana con Blanca y Marta.






lunes, 9 de abril de 2018

20 años



"Cuando de casi todo hace ya veinte años..." solía repetir Jaime Gil de Biedma, con un inevitable tono melancólico, al recordar sus años de juventud y los inicios del grupo de los cincuenta.
El 8 de abril de 1998, un joven recitaba en el bar Can Can, dentro del ciclo "Noches de Can Can", algunos de los poemas con los que estaba tejiendo su primer libro y otros que no llegaron a formar parte de él. Con motivo de aquella lectura, Raúl Alonso publicó un cuaderno, adelanto de Los lugares públicos, en su editorial "El Minotauro". Vaya desde aquí mi gratitud por aquella oportunidad.
Desde entonces, y puesto que veinte años sí es algo -como matiza Luis García Montero al reeditar sus Habitaciones separadas-, han ido viendo la luz los libros y cuadernos que hoy he dispuesto ritualmente sobre la mesa en que suelo leer y escribir. Varios de ellos llevaban años reposando en los anaqueles de mi desordenada biblioteca.

sábado, 17 de marzo de 2018

"Bibelot", en "Cada palabra cuenta"

El pasado 1 de febrero la asociación "Mucho Cuento" presentó la antología Cada palabra cuenta, en la sala María Moliner de la Biblioteca Central de Córdoba. Entre los 46 microrrelatos, prologados por Pablo García Casado, se encuentra "Bibelot".



Como me fue imposible asistir a la presentación, no he podido ver el volumen hasta que mi buen amigo Paco Carrasco me lo ha hecho llegar. Solo puedo tener palabras de gratitud para esta asociación, que tanto está haciendo por la narrativa corta, por contar conmigo para este proyecto.



martes, 31 de octubre de 2017

Tres flashes de octubre

El calentamiento global es una realidad. Y este octubre atípico ha sido una prueba evidente. Un sol casi vertical caía sobre Córdoba la tarde del 5 de octubre. A las ocho y media, en la frágil y samaritana penumbra de la sala Orive, compartía versos e inquietudes dentro del ciclo "La voz de los poetas", de Cosmopoética, junto a Raquel Lanseros y Emilio Martín Vargas, conducidos por José García Obrero.

 


Apenas dos semanas después, entre los días 17 y 19, ascendí a "La montaña mágica", de la mano de Raúl Alonso, para encontrarme con Blanca Andreu y Carlos Pardo y dialogar en torno a "Los lugares de la palabra. Espacios de creación". Esta iniciativa -sin igual en la provincia desde las ya olvidadas "Noches literarias" de Diputación- trajo, además de la palabra, el frío y la lluvia a la villa romana de El Ruedo, en Almedinilla, a la Casa de la Viga , de Pozoblanco, y a la Casa Cardona, de Castro del Río.


 


Y con el cambio de hora y la llegada del otoño se cierra el mes; no sin antes encontrarme con otro regalo: "Padre, hijas, luz e incertidumbre: la poesía de Francisco Onieva", un estudio firmado por Ioana Gruia, que ha visto la luz en el volumen 3, número 64, de la revista suiza Versants, en la que, bajo el subtítulo "Poesía española en los albores del siglo XXI",  se analizan algunas de las apuestas estéticas de la poesía española del nuevo siglo. Dicho estudio ha sido presentado hoy como ponencia por la profesora de la Univesidad de Granada en el congreso "La poesía española en los albores del siglo XXI", que se celebra en la Universidad de Zúrich (Suiza) entre los días 30 y 31 de octubre.
Vaya desde aquí mi más sincera gratitud a las personas culpables de estos tres momentos tan intensos: Antonio Agredano, Raúl Alonso y, muy especialmente, a Ioana Gruia, por la confianza depositada en mis versos.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

"Sustrato" versus nacionalismo

Todo nacionalismo es, por definición, reaccionario y excluyente.

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Por eso, jamás he sentido envidia de aquellas personas que son capaces de definir su identidad a partir de un territorio monolítico y, fingidamente, impermeable, y que desconocen la ductilidad sobre la que se asienta, queramos o no, la geografía íntima del individuo del siglo XXI.
La mirada del forastero actúa sobre nosotros como un espejo enriquecedor, y se revela hoy más necesaria que nunca, si queremos conservar nuestra condición poliédrica y diversa.
Os dejo un poema de Vértices en el que ahondo en mi condición de "forastero" enraízado en Los Pedroches.



SUSTRATO

Yo no he nacido en el bosque de encinas
que han escrito otros poetas
-lo reconozco-,
pero he aprendido a mirarlo despacio.
Se ha mostrado repetido y perpetuo,
solemne e intacto,
y he llegado a sentirme una de sus raíces.
Lo he hecho sin olvidar la luz de mi ciudad.
Y es que siempre he llevado en mis bolsillos
de forastero
un puñado de mi tierra primera
para mezclarlo con la nueva.
La mezcla es mi ámbito
y con vosotras crezco en él.